20 junio 2010

Recordando los viejos tiempos que nunca fueron buenos


Hace tiempo que se organizo una cena de antiguos alumnos del colegio. La verdad es que no tengo buenos recuerdos de mi estancia allí. Siempre he sido repudiado un poco mucho por la especie femenina, se puede decir que nunca he tenido una amiga hasta cuatro años después de salir del colegio. Yo creo que me marco un poco las situaciones desagradables que he pasado, y no solo con la especie femenina, creo que menos con la especie animal, en el colegio no me lleve muy bien con nadie. Menos con una persona. La cual también estaba apartada por los compañeros por sus creencias religiosas. Se podría decir que por ser raros nos hicimos amigos, y gracias a que ya de pequeño no escuchaba a mi madre, y sus críticas hacia las personas con las que me relacionaba, por lo menos tuve un amigo.

Me acuerdo de pocas situaciones del colegio, entre ellas, un baile de fin de curso bailando la lambada, las múltiples ostias que recibía con la escusa de cualquier juego en el recreo, y las burlas hacia mi nombre en navidad por parte de un profesor. Si que es verdad que algunos profesores me marcaron un poco, pero sinceramente sin esforzarme llegaba a sacar buenas notas, y siempre intentaba sacar lo justo para no destacar y para que mis padres estuvieran contentos, así que ningún profesor se fijo en mi. No me gustaba ser el centro de atención por eso de que si alguien se percataba de mi presencia siempre recibía una ostia o una burla.

Pero si que es verdad que haciendo memoria de esa época lo que más me viene a la cabeza fue una situación que ocurrió haciendo cola para tirar a canasta en las clases de deporta. Uno chico nuevo Luismi, se puso detrás de mí y me pregunto si alguna vez había pegado a alguien, le respondí que no. Él insistió en que le pegara, que yo era grande y fuerte y que tenía que defenderme. No digo que no se me paso por la cabeza, he incluso estuve a punto, pero no lo hice. Me gire y continúe haciendo cola.

Toda esa época mí mente la tiene encerrada, siempre que intento recordar lo veo todo borroso, o sin sentido, como si mi propia mente no quisiera recordar nada.

Volviendo a la cena, ahí estabamos, Bea, Monica, Lucia, Esther, Noelia, Mª Carmen, Chefer, Pascu y yo. Si, todo mujeres, menos yo y otros dos. La verdad es que siempre he saludo a la gente que me he encontrado por la calle, aunque Mª Carmen o nunca se daba cuenta o no me respondía, Mónica vive en frente mía y nunca me ha saludado. Dos veces que me he cruzado con Bea iba hablando con el móvil y no me ha hecho ni un gesto. Y yo una vez me encontré con Lucia en la carnicería y ni me acerque. Vamos que, por unas o por otras siempre hemos pasado de largo. Caso contrario con Chefer y con Pascu, los cuales me los he encontrado en varias ocasiones y nos hemos parado para charlar un poco. Aunque a Pascu he estado en el mismo instituto durante dos años, y no se muy bien si por él o por mi, pero nunca nos hemos juntado.

La situación del saludo inicial con los dos besos para saludarse con las chicas para mi igual fue un poco raro, ya que en el colegio todas me huían y me trataban como algo asqueroso. Igual mi imaginación me jugo una mala pasada, pero en algunas aún pude ver esos gestos de asco. Luego nos sentamos a cenar, yo intente escuchar a los demás y hablar poco. Raro en mí. Pero intentaba no soltar algunos de mis sarcasmos, ironías o ser borde. Las chicas empezaron a sacar fotos, de cumpleaños, fiestas o excursiones, la verdad, no me fue raro el ver que no estaba en casi ninguna foto, se podría decir que era algo normal. Solo me acuerdo de ir a las fiestas de cumpleaños de varios compañeros y creo que era porque las madres de los niños los obligaban porque conocían a mi madre. Yo por no escuchar a mi madre, también hubiera invitado a cualquiera.

Lo único bueno que saque de la cena fue una conversación a recordar:
Chefer: “Todavía recuerdo Gaspar, cuando hicieron un examen sorpresa de ciencias y nadie se lo había preparado menos tú que te lo habías estudiado por si acaso, y sacaste un nueve y medio.”
Gaspar: “Ves, por eso tú tienes una carrera y yo no. Yo no me acuerdo de nada de eso”.
La verdad es que nunca he estudiado por si acaso, pero seguramente lo diría para defenderme un poco.

Igual todo esto es mentira, y la imaginación de un niño hacia que yo ahora lo recuerde de esa manera, pero no creo que me auto marginara, pero tampoco creo que mis compañeros de colegio y más siendo niños fueran unos santos.

2 comentarios:

  1. Anónimo3:33 a. m.

    Que pesado eres, por eso nadie te aguantaba.

    ResponderEliminar
  2. Todo depende de la energia que uno le vuelque al encuentro. Yo dudé mucho de ir al mio, en el colegio la pase muy mal, muy mal de verdad. Pero entiendo que la gente crece, cambia, y con esa idea en la mente fui. Me encontré con todos y cada uno de mis verdugos, muchos no habian cambiado, y me dio pena por ellos, pero en encuentro sirvió y mucho: Se acercó uno de mis peores recuerdos y me dijo "Perdoná, eramos muy pendejos, no sabíamos que te estabamos haciendo tanto mal". Ese dia me saque 500 toneladas de maltrato pricologico de mi espalda.

    Abrazo.

    Rentabiliza tu sitio!

    ResponderEliminar