En la boda fue todo bien, o eso creo. Yo solo quería celebrarlo, pero como la gente se esperaba algo mas que ir a comer, hicimos una boda civil al aire libre en el recinto del convite. Se me hubiera hecho corta la ceremonia, si no es por los 15 minutos que tuve que estar esperando a la novia con mi madre al sol, no se muy bien quien me estaba quemando mas, si el sol o mi madre.
En la ceremonia hubo unas palabras de dos amigos íntimos y un discurso de mi hermana que podría haber sido como los de Fidel Castro y no me refiero a revolucionario, si no a largo. Menos mal que gracias a mi cuñado, mi hermana rebajo el discurso de tres folios (por delante y por detrás) a uno por delante y un poco más. Entre lo sentimental del discurso y que más de uno se puso a llorar, me veía que aquello se iba ha inundar de tanta llorera e ibamos ha salir todos a nado con manguitos.
El convite estuvo bien, lo típico: “entrada, brindis, besos, regalos, ramos y tarta”. La verdad es que los amigos no es que se portaran muy bien, ya que esperábamos alguna broma. Pero las únicas fueron las amigas del pueblo, que le regalaron a Tere un pan de kilo en forma de polla, se ve que allí en el pueblo los hacen así ... de kilo.
El toque divertido lo pusimos Tere y yo en el baile de la boda, a lo cual agradezco mucho a Julio el haberme mezclado las canciones. Empezamos bailando "I dont want to miss a thing" de Aero Smith, y al minuto se cortaba y salía la canción de Barry White "You're The First, My Last, My Everything". Aqui os dejo el audio con calidad muy baja:
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